martes, 1 de julio de 2014

Putas

Me cansa el desfile inagotable de los culos y las tetas.
Los pajeros que le miran el culo a la vecina.
Los bobos que no pueden pensar en otra cosa.
Estoy harto de los machitos que creen que es gracioso pensar
decir
postear
que las mujeres están para ser miradas y si no
no sirven de nada excepto limpiar, mamá y ahí va la gorda.
Me indignan algunas mujeres que se prenden en un juego
donde todas pierden, siempre, mientras pierden los años
la piel suave
el culo duro
las tetas paradas, el respeto,
las ideas escondidas en el negativo de una foto que nunca, nadie, puede ver.
No quiero vivir rodeado de personas que se ofrecen como mercadería
Ni de idiotas que compran, venden y promocionan
la última piel de moda a cambio de un placer que nunca tienen.
Cualquier cosa menos ser uno de ellos.
Un bobo encandilado por figuritas que son siempre lo mismo:
Un culo.
Dos tetas.
La lengua afuera,
la cara de puta.
Cualquier cosa menos ser uno más de los que continúan la tragedia
de los cuerpos que piden a gritos
ser llamados por su nombre.

Lo fui muchas veces sin darme cuenta.
A veces lo sigo siendo.
Pero no. 
Nunca más.
No quiero ser eso otra vez
No me dejen nunca ser un pajero,
un viejo verde,
un pibe de propaganda de cerveza Quilmes;

un militante de la miseria humana que disfruta,
sin dolor y sin vergüenza,
con las tapas eyaculadas
de eternas revistas Playboy.

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