Podría dejar las ideas de lado y dedicarme a las sensaciones: la de despertar sin tener ganas de estar vivo, la del sol contra los vidrios de mi ventana, la del hogar a leña apagado en medio del living (y las cenizas de anoche, y el frío de un fuego que se extinguió).
Si supiera escribir poesía, podría justificarme por todo este tiempo perdido en cosas que siempre significan algo. Sería una buena oportunidad para intentar el suicidio digital, o la desaparición sin rastros en cada una de las redes sociales que funcionan mientras escribo. ¿Y qué tal si un día no estoy entre ustedes, bits y palabras, fotos de fotos de amigos?
Hay nombres que dan vueltas, siempre, en todo invierno que se merezca un poema. Es azar o asociación libre: Escritores: León Felipe, Haroldo Conti ("Sudeste"), el libro que escribió Brindisi sobre un tipo en el Tigre, con su mujer, con su amigo a punto de morir; músicos: Vico C, Quilapayún, When I'm sixty four; cine: Cléo de 5 a 7; Las playas de Agnés; Tarkovsky; una mañana, con ella, en el final que nos quedó pendiente de la última película de Godard. Pero eso fue el invierno pasado, cuando los dos nos quedamos dormidos al mismo tiempo, por última vez, sin darnos cuenta.
6 comentarios:
Hermoso!!!!!!!!
¿No se calma esta alianza con un buen mousse de chocolat?
No sé si es poesía, pero sí es un texto evocador. Me siento hermanado en esa sensación invernal, en ese estado melancólico y reflexivo. Hace dos inviernos intenté también plasmar esas sensaciones en mi blog.
Pero ahora todo es Twitter, todo queda en 140 caracteres que quedan tapados entre (140 x nro de tweets x nro de seguidores) caracteres al cabo de una hora.
:)
Me encantóooooo!!!!!!!, muy bueno!!, sugiere clima, transmite imágenes... y además, si fuera ella me encantaría ver el final pendiente...
Muy muy lindo.
Muy Bueno
saludos,
Cesar
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