jueves, 26 de mayo de 2011

Conmigo no, Barone (Beatriz Sarlo en 678)

La visita de Beatriz Sarlo a 678 sacudió la escena intelectual argentina. Y lo hizo de tal modo que, una vez más, la academia y los intelectuales se convirtieron en eje de discusión por parte del periodismo y de una buena parte del público masivo. Como había ocurrido con el caso Horacio González vs. Vargas Llosa, los medios demostraron su incapacidad -o su malicia- para procesar un debate al cual no están acostumbrados.

De entrada, Beatriz Sarlo arremete con una crítica sin sentido: dice que el informe que presenta 678 está recortado y no incluye fuente. Habría que preguntarle a Sarlo cómo es posible hacer televisión sin recortes. O dónde están las fuentes de las noticias de los otros canales. Sería deseable que los informes televisivos, los diarios, la fotografía o la radio en rol periodístico reprodujeran la realidad tal cual es. Pero cualquier medio de difusión está obligado a recortar la realidad. Ese recorte se da de un modo involuntario. Se llama “distorsión involuntaria” y está ligado a los límites que establece el soporte; por ejemplo, el recorte que hace una cámara cuando enfoca una parte de una manifestación, por su imposibilidad de enfocar toda la manifestación. Los límites son inherentes a cada medio. El análisis político profundo puede hacerse en un libro, pero no en un programa de televisión de una hora. Por el contrario, el libro no puede gritar, ni nadie le pide tal cosa. Además, puede existir una distorsión voluntaria, tendiente a crear, modificar o dirigir la percepción del público sobre lo que se muestra. Sobran ejemplos de este tipo de distorsión en 678, como sobran en Telenoche, en las publicidades o en el programa de Tinelli. Contradiciendo las banderas que suele levantar el periodismo “independiente”, la objetividad no es posible. Una vez que se reconoce imposible eludir el recorte, es preciso elegir qué recortar. Antes de tomar la foto de esa hipotética manifestación, el fotógrafo debe elegir entre un plano general que muestre a todas las personas o un plano detalle que sólo muestre la cara tapada de alguno. Y aun cuando se buscara mostrar a todos, tampoco sería suficiente para arrogarse un concepto tan amplio y absoluto como “objetividad”. Por supuesto, los medios no son tan ingenuos como para desconocer que la ubicación de una cámara puede modificar la mirada del público sobre esta manifestación. Cuando, hace pocos meses atrás, Telenoche subtitulaba el típico canto "Che, gorila/ Che, gorila/ no te lo decimos más/ si la tocan a Cristina/ qué quilombo se va a armar" reemplazando "gorila" por "periodista", sabía que además del recorte estaba tergiversando. Ser objetivo nunca es posible; en todo caso, lo que el periodismo debe perseguir es un horizonte de objetividad. Está claro que ni 678 ni TN (tampoco Beatriz Sarlo), caminan en esa dirección.

La realidad es demasiado compleja para el lenguaje televisivo. Incluso para otros lenguajes. Tanto, que la participación de Sarlo se redujo a una frase (“Conmigo no, Barone”) y al apuro en consagrarla ganadora de una batalla, allí donde nadie planteaba tal cosa. ¿Desde cuándo el resultado de un debate debe ser un vencedor o un vencido? Esos cálculos pertenecen al terreno de la metáfora, un mecanismo muy frecuente en los medios de comunicación, que tratan de reducir la complejidad de posturas y argumentos a imágenes sencillas, familiares, más ligadas al espectáculo que al pensamiento.

Si Sarlo “ganó” el debate en 678, es claro que la reacción de los medios de comunicación dejó en evidencia su cotidiana mediocridad. No fueron capaces de analizar las ideas, sólo rescataron un slogan y –otro mecanismo usual mediante- lo convirtieron todo en un paso de comedia y a sus participantes, en personajes. Después del debate, Sarlo ya no es una intelectual destacada, es la Bart Simpson de aquel memorable capítulo del “niño yo no fui”. Mucho de esto se puede leer en Para leer el Pato Donald, de Mattelart y Dorfmann. También en la obra de Umberto Eco, e incluso en el ensayo sobre el humor de Sigmund Freud.

La mediocridad de buena parte del periodismo que festejó la “batalla” de Sarlo contra 678 no sólo se demuestra en la reacción victoriosa y en el reduccionismo. También, en el modo en que consideraron que esa “batalla” había dado un claro ejemplo de debate intelectual. Cuando se le preguntó sobre la influencia que podía tener un medio de comunicación en el modo en que la gente entiende la política, aseguró –sin brindar ninguna fuente- que “hay estudios que demuestran que el 70% de las personas no hablan de política en sus casas”. Además de eludir la cita a tales estudios (y además de que, incluso así, no sería posible desprender ninguna verdad), pensar que la política no forma parte de las charlas en las casas es ignorar los términos en que se habla de política en la actualidad. La influencia de los medios es tal que la gente habla de política prescindiendo de la política. Habla de política cuando odia a "Patota" Moreno o a la "piquetera" Milagro Sala; o cuando acusa a la Presidenta de usar un luto interminable; habla de política incluso cuando ignora. No es política en el sentido más estricto de la palabra; pero es la video-política que difunden los medios de comunicación. Todos, de una manera u otra, hablan de esa video-política vacía, reducida y simplona. La influencia de los medios es tan grande, que la política desapareció en buena parte de la población bajo esta forma impostora que lleva a la gente a las urnas con una total ignorancia sobre planes, candidatos y proyectos. Es un "rebaño desconcertado" al cual sólo se le dan las herramientas básicas para elegir a uno u otro candidato. Noam Chomsky -por citar a un contemporáneo- tiene bastante escrito sobre este asunto.

Las argumentaciones de Beatriz Sarlo fueron tan frágiles como las de los panelistas del programa. Y fueron frágiles porque ninguno pudo prescindir de su ideología. Sucede que la realidad no existe, ni siquiera cuando se apela a citas, teorías o lecturas. Un debate de altura debió haber incluido, por lo menos, argumentaciones asentadas en el conocimiento. Ni Sarlo, ni los panelistas de 678 fueron capaces de hacerlo. Ése hubiera sido un debate de alto nivel. Horroriza descubrir que para tantos periodistas, un diálogo de cierto nivel superior a la media representa una muestra de alta cultura. Horroriza de tal modo que los vuelve inimputables. Y ni siquiera con un mayor nivel hubiera sido posible encontrar vencedores o vencidos. El mundo se puede mirar siempre de un modo distinto y todos pueden tener razón. La construcción de una realidad es el pilar fundamental de los medios de comunicación y también de la política. En los dos casos, el único modo de conservar la ética es dejando clara la posición. 678 lo hace cada día, como también lo hace Beatriz Sarlo. No sucede lo mismo en muchos otros medios, que hasta no hace mucho pretendían encarnar esa entidad ficticia llamada “sentido común”. Ésa es la trampa en la que nos hicieron caer durante los últimos 30 años. Hasta que todo cambió. Y lo hizo de modo tal que pocos están a la altura.

6 comentarios:

Cesar Pado dijo...

Sarlo les cerró la boca a todos esos boludos que tanto defendes, que se la pasan haciendo lobby contra un grupo multimedio del que fueron parte hasta hace pocos años.

Enzo Maqueira dijo...

César, tanto tiempo...
No, no se les cerró la boca. Se ve que no leíste nada de lo que escribí. Abrazo.

Caro dijo...

Me encantó el post pero no estoy de acuerdo con que los panelistas hayan estado a la altura (en el mal sentido). Es obvio y evidente que tienen una línea editorial definida (lo cual no me parece malo en absoluto), pero me pareció que cada vez que tuvieron que refutarle algo lo hicieron desde el dato y el respeto. Nos pueden gustar más o menos los estilos de algunos de ellos, pero no me parece que el derrape argumentativo de Sarlo sea comparable a la respuesta del panel. Saludos.

Cesar Pado dijo...

Leí lo que escribiste pero, como muchas otras veces, coincido poco con vos, y encima me distraje bastante con el texto de la murga, que realmente me gustó mucho.
Quiero mas de esos textos.

Un abrazo para vos.

El Chino dijo...

Fantástico, verdaderamente. Me parece que la entrada sintetiza con claridad varios conceptos e ideas importantes que sería bueno algunos personajes pudieran entender. Muy apropiadas las citas además.

No obstante, me gustaría no ser tan frankfurteano y pensar que los medios no estructuran tan maquiavelicamente nuestro pensamiento.

Saludos !

protohumano dijo...

EXCELENTE INFROME... NO ESPERABA MENOS DE VOS.
YO LO VI TARDE, POR YOUTUBE... EN VARIOS MOMENTOS ESTUVE POR CAMBIAR EL VIDEO Y PONER UNO DE LADY GAGA. UNO DE ESOS MOMENTOS FUE CUANDO SARLO DIJO ALGO ASI COMO QUE LO MEJOR PARA ENTENDER LA REALIDAD ERA VER LA BBC DE LONDRE... Y EL DEFINITIVO, CON EL CUAL ME FUI A PONER LA PAVA Y A PONER UN VIDEO DE LOS CUATRO DE CORDÓBA, FUE CUANDO SANDRA RUSSO DIJO QUE ELLOS HACIAN LOS INFORMES "CON MUY BUENA LECHE"... FUE EL COLMO DEL COLMO. SOBRETODO PORQUE TODAVIA ESTOY OFENDIDISIMO CON ELLOS PORQUE VI EL INFORME QUE HICIERON SOBRE EL REPORTAJE A JORGE LANATA EN PERROS DE LA CALLE: YO ESCUCHÉ EL REPORTAJE ENTERO Y LOS INVITO A QUE LO HAGAN EN EL BLOG DEL PROGRAMA DE ANDY... NO TENÍA NADA QUE VER LO QUE RECORTARON CON LO QUE LANATA (CON TIEMPO, PACIENCIA Y CON UNA SINCERIDAD QUE TE HELABA LA SANGRE)DIJO Y DIO A ENTENDER EN EL PROGRAMA.
LOS INVITO A QUE LO ESCUCHEN COMPLETO.