miércoles, 30 de marzo de 2011

Chávez, Walsh y la libertad de prensa

El premio Rodolfo Walsh a la libertad de prensa que le entregó la Universidad de La Plata a Hugo Chávez generó algún debate en ciertos sectores. Los medios de comunicación no tardaron en adjetivarlo como "polémico" y fueron varios los que cimentaron sus opiniones sobre la misma idea. El argumento fue que Chávez había cerrado más de 30 radios en Venezuela y que atacaba constantemente a los medios de comunicación de su país.
Aunque soy licenciado en Comunicación Social (de ahí mi interés por estos temas), no soy periodista. Eso significa que no me voy a tomar el trabajo de buscar en Internet qué pasó con esas radios. Se me ocurre que, en muchos casos, pudo haber pasado lo mismo que sucede en la Argentina: el Estado interviene ante situaciones irregulares de las empresas privadas (caducidad de licencias, apropiación ilícita de recursos, incumplimiento de leyes) y esas mismas empresas se victimizan levantando la bandera de la libertad de expresión. Es muy probable que el Estado aproveche esas irregularidades para sacarse voces opositoras de encima, pero las irregularidades existen. En algunos casos, llevan el nombre de delitos. ¿Acaso es un ataque a la libertad de expresión exigir que se sepa la verdad de la compra de Papel Prensa y que, de haber existido tortura, apropiación, amenaza, sus responsables sean juzgados? Por otro lado, salta a la vista lo que muchos ya marcaron: los mismos medios que hablan de libertad de expresión, la combaten. ¿No hay un ataque a la libertad de prensa en la negativa de Cablevisión a incluir en su grilla la cadena de noticias CN23?¿No existe una ley democrática y fallos judiciales que no son cumplidos por los mismos medios que ahora tildan de "polémico" el premio a Chávez?

No sabemos si las radios venezolanas se cerraron por irregularidades, por capricho o por una conjunción de ambos motivos. Y no lo sabemos porque las noticias que nos llegan desde Venezuela provienen de medios cuyos intereses son opuestos a los del gobierno venezolano. Muchos descubren con indignación que el "tirano" Chávez no para de ganar elecciones. La misma indignación con la cual otros vislumbran un escenario electoral favorable al kirchnerismo en las próximas elecciones. ¿Es que Venezuela o la Argentina están repletas de ignorantes que "no saben elegir" (Vargas Llosa dixit)? ¿Será que todos los apoyos que reciben estos gobiernos entre un gran porcentaje de la población se deben al populismo y la entrega de subsidios?

En 1959, Rodolfo Walsh fundó la agencia de noticias Prensa latina junto con Gabriel García Márquez, Jorge Masseti, Rogelio García Lupo y Ernesto "Che" Guevara, entre otros. El objetivo era construir un medio de comunicación que funcionara como una voz alternativa al discurso dominante, ya entonces en manos de Estados Unidos. La aparición de Prensa latina sin dudas fue un aporte a la libertad de expresión y al derecho a la información. Ante un discurso único -es decir, ante un continuo de informaciones presentadas siempre desde la perspectiva de los intereses de los Estados Unidos y sus vasallos- Prensa latina contrapuso una nueva forma de relatar y analizar los hechos.

Eso es exactamente lo que hizo Chávez con Telesur.

Hace décadas que la cadena de noticias CNN riega con sus noticias y su punto de vista a los ciudadanos de los países de América latina. Es así como se construyeron algunas de las percepciones que forman o formaron parte del imaginario colectivo, entre ellas, que Chávez es un dictador, que la guerra en Irak era justa y que las recetas del FMI eran la solución a nuestros problemas económicos. No hace falta ser demasiado inteligente para sospechar que cualquiera de esas "verdades" tienen, por lo menos, un costado antagónico que jamás conocimos sino a través de otros medios. Es ahí donde entra Telesur.

Como canal de alternativo a la información provista por la CNN -y levantada por la mayor parte de los canales de televisión, radios y diarios de nuestro país, en tanto la CNN instaura una agenda de noticias y una perspectiva desde la cual analizarla- no caben dudas de que Telesur es un aporte de Chávez a la libertad de expresión. Aún más : funciona como una mirada necesaria para comprender procesos históricos que, vistos sólo desde la perspectiva de los medios hegemónicos, aparecen como caprichos personales o fenómenos cuasi-sobrenaturales. Muchos no comprenden lo que está pasando sencillamente porque no tienen la información necesaria. Así, que el proyecto de Telesur tenga los mismos objetivos que aquella Prensa latina fundada por Walsh, vuelve ese premio cuanto menos lógico.

De cualquier modo, hay algo más allá de los conceptos totalizadores como "libertad de expresión" o "derecho a la información". Como ocurre con "objetividad" o "independencia", no se trata sino de horizontes. Como tales, son inalcanzables. La tarea de los gobiernos, los medios y los ciudadanos es, en todos los casos, sumar la mayor cantidad de esfuerzos para seguir camino rumbo a esa línea utópica en donde ningún periodista depende de un interés económico o político, ninguna opinión es acallada y toda información es presentada como una entidad pura, prístina y ajena a cualquier intención. Un mundo idílico al cual nadie -ni medios ni gobiernos- podrá llegar jamás, por más camino que se haga en esa dirección. Por otra parte, ese mundo idílico sería capaz de mostrar la atrocidad de voces a favor del nazismo, la discriminación o la pedofilia. ¿Realmente toleraríamos una verdadera libertad de expresión? El control se vuelve siempre necesario, por lo menos para mantener acalladas las voces que, en determinado momento histórico, las porciones más grandes de la población no desean escuchar.

La falacia se produce cuando "libertad de expresión" es presentado como una realidad posible y no como un concepto utópico. Chávez ataca la libertad de expresión cuando cierra radios -no importa los motivos- y la alienta cuando funda Telesur. Cablevisión hace lo mismo cuando se niega a incluir CN23 o el mismo Telesur en su grilla y, a la vez, permite que en su canal de noticias se presenten voces disonantes.

Detrás de la falacia, la verdad: el concepto a defender no es sólo "libertad de expresión", sino también "equilibrio en la información". Es decir, la necesidad de que se garanticen todas las voces que sean posibles ("todas las voces" sería alcanzar aquel mundo utópico detrás del horizonte, donde al mismo tiempo se producirían encuentros terroríficos con corrientes de pensamiento que los sectores mayoritarios de nuestra sociedad no están dispuestos a escuchar) y que su difusión sea repartida de la forma más equitativa que esté a nuestro alcance. El derecho a la información y a la libertad de expresión no pueden completarse -ni siquiera como utopías- sin el equilibrio en la información, un valor ignorado por los medios hegemónicos que inclinan la balanza hacia su visión del mundo. Y ese equilibrio es responsabilidad del Estado, que debe generar políticas que lo propicien. La de Servicios Audiovisuales, la aparición de los diarios Tiempo Argentino y Miradas al Sur, la difusión del canal de noticias creado por Chávez y el Premio Rodolfo Walsh van en esa dirección. Es apenas un comienzo, pero es el inicio necesario que antecede a cada una de las acciones inútiles que llevamos a cabo en una vida destinada a la finitud.

4 comentarios:

Maestruli dijo...

Al final ni vos ni yo estamos demasiado informados sobre Venezuela y Chávez, así que todo se vuelve bastante subjetivo. No me consta que los venezolanos anden mucho mejor economicamente con Chávez, incluso con todo el petróleo que tienen. O que Chávez apoye a la ciencia y la educación en su país. Al menos aquí en Argentina sí veo que el gobierno ha mejorado todos esos items.

Por último a mí me consta el antecedente de Chávez intentando un golpe de Estado él mismo antes de ser presidente electo. Y luego que hace ya como 10 o 12 años que está en el poder. Eso no le hace bien a ninguna democracia, porque sino caemos en un Fidel Castro o un Kadafi, entronizados por siempre con su creencia de que el pueblo los elige.

Hace poco alguien me dijo algo interesante: que la grandiosidad de un estadista se vería coronada si éste supiera formar a un sucesor idóneo. Parece que eso no abunda. Quizás sólo Lula ha cumplido eso, más allá de lo que termine haciendo Dilma Rouseff.

Enzo Maqueira, dijo...

Ahá.

Anónimo dijo...

Excelente nota Enzo!Aunque no comparto tus ideas.
Y muy buen comentario de Maestruli!
Mara Patagónica

vicki dijo...

"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance. Mande copias a sus amigos. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el Terror. Haga circular esta información".
Ese era Rodolfo Walsh. A quién quieren darle el premio? a clarín y su libertad de prensa en permanente amenaza de extinción?
Realmente es pasmosa la cantidad de gente que no tiene ni la menor idea de quién fue Rodolfo Walsh y aún así lo cita como piedra angular del manual de estilo del buen periodista argentino. El mismo y tibio manual que a él le hubiese encantado escupir una y otra vez.
Muy bueno el texto, Maqueira. Y felicitaciones por el virgencito viajero.