jueves, 10 de febrero de 2011

La verdad de la milanesa

La gente “twittea”, “postea”, hace un #FF, “effea”, dice “holis” y escribe “nah”, entre otros neologismos que se ponen de moda. Miran sin mayores objeciones un programa que se llama “Gran Hermano” y cuyo conductor llama “hermanitos” (estirando la “o” y con cara de papá compinche) a los 20 inútiles entre quienes hay ídolos populares cuyos nombres son Cristian U., “Chizo” o “Pepa”. Es probable que no hayan reparado en que tienen un servicio de cable bautizado “Cable-visión”, que es como llamar “Plato-gusto” a un restaurante o “Frasco-olfato” a un perfume. Y es muy posible que jamás hayan pensado que el nombre “Clarín” puede ser tan gracioso como “Trompeta”. ¿Y mirar "Telenoche"? ¿No sonaría un poco extraño un "Radiotarde" para un informativo en AM? Por supuesto, esa misma gente tiene entre sus preferencias musicales a bandas como Red hot chilli peppers (“Pimientos chile rojos y calientes”, o algo así) y los vernáculos “Viejas locas” o "Las pastillas del abuelo", entre otros. Y escuchan “Perros de la calle” y preguntan “¿Da para darse?” con sonrisa cómplice y gesto ganador, “barrileteándose” sin filtro, man.
Al mismo tiempo, esa misma gente se enamora de slogans, jingles y cuanta brillante idea surja de la creatividad de los publicitarios. El boom del verano, “Claromecopa” y su “faro multimedia”, les parece una idea genial. No importa que no sirva para alimentar a nadie, ni que los "creativos" no hayan movido un dedo para resolver ninguno de los problemas del país.Ni siquiera les preocupa que jamás piensen ninguna genialidad con ese objetivo. A ellos les encanta. Lo mismo les pasó con cada nuevo spot de Quilmes, desde la arenga yeta de cada Mundial hasta el “Demé una (completar con el nombre de tu ciudad) bien helada”. Igual que con cualquier otra genialidad que surgiera de la cabeza de los ejecutivos de cualquier agencia cool. ¿Y los guiones de “Malparida” o “El elegido”? ¡Brillantes obras maestras! ¿Y el culo del gato en Playboy? ¡El tema de la semana!
A todo le dirán que sí con idéntico fanatismo, sin ningún atisbo de espíritu crítico. No exigen que esas empresas tengan empleados en blanco, que estén autorizadas, que no exploten a sus trabajadores, que no presenten a las mujeres como pedazos de carne, que no tengan errores ortográficos o que no evadan impuestos. Mucho menos se preocupan por descubrir si los nombres son ridículos, si las ideas son estúpidas, si todo eso tiene alguna utilidad más allá de consumir y que ese consumo disfrace las carencias individuales y sociales. Como monitos van detrás de su banana gorda y reluciente; se sacan los ojos para comprar, conseguir, copiar, repetir, multiplicar sus nombres, sus slogans, sus ideas de fumón al servicio de unos pocos.
Debe ser, entonces, que “Milanesas para todos” no les parece una ridiculez por el nombre; y que tampoco les parece absurda la idea de que la gente con menos recursos pueda comprar un kilo de milanesas a un precio menor. Tiene que ser eso. De modo que las burlas en los noticieros (que incluyen “la muerte de la Malparida” entre las noticias del día, o el video de You Tube del gordito que canta frente a cámara), en Twitter (el boom del momento, donde uno escribe, en 140 caracteres, cualquier boludez que se le ocurra), en Facebook (“cara libro”, para tener un promedio de 200 amigos que jamás viste en tu vida) o en diarios online, deben ser por algún motivo que desconozco. Será porque, como dijeron por ahí, en lugar de milanesas debería implementarse “Educación para todos” (¿Cómo? ¿Ya existen las escuelas y las universidades públicas y gratuitas? Díganme que no; con tanto ignorante suelto, no puede ser verdad). O debe ser que no son monitos atolondrados los que buscan su banana. Son gorilas. Y nada más.

6 comentarios:

Fede Becerra dijo...

Por un lado me pareció brillante la exposición. Ridiculizaste a todos los que quisiste ridiculizar, y categóricamente.
Ahora, más allá del nombre del programa (detenerse en eso sería absurdo), está bien la idea, pero tené en cuenta que se está privilegiando a la gente de bajos recursos de la zona cercana al Mercado Central y a los que tienen movilidad y tiempo para trasladarse.
Es positivo, pero insuficiente.

Bruno N. dijo...

Realmente un interesante artículo sobre la verdad nacional, donde la dependencia tecnológica sobrepasa los niveles.
Quizás no comparto la idea de las publicidades realizadas por los creativos. El fin de una publicidad es que sea pregnante, que identifique a la empresa que representa, que logren incoroporarse en la mente del consumidor, logren permanecer en ella. Al publicitario se le paga por ello, creo que el fanatísmo en exceso que genera la sociedad es el error, la publicidad puede ser excelente o simplemente absurda, pero no da pie a que se generen versiones "remix" y se las repita en exceso en un boliche. Siendo así, y teniendo en cuenta que la publicidad argentina carece últimamente de mucho sentido y creatividad, comparto en su totalidad el artículo, me parece la expresión exacta ante una multitud de cyber-humanos que adoran generar la discordia y observar cuerpos totalmente operados prácticamente desnudos, que leer un libro, ingresar en una carrera, o simplemente planear un futuro.

Angie dijo...

Los creativos estudiamos para hacer publicidades y "entretener", para arreglar al país estan los politicos.
Siguiendo con tus alegorías, es como pedirle a un pizzero que te opere del corazón.

Anónimo dijo...

"(...)Mucho menos se preocupan por descubrir si los nombres son ridículos(...)"
con "la puta pituca" podes dar una clase de nombres originales y NO ridículos.

Enzo Maqueira, dijo...

Todo es insuficiente, pero necesario, Fede.
Angie, el problema no está en los publicistas (no éste problema), sino en la gente. No les pido a ustedes que arreglen al país, sino a la gente que tenga el mismo espíritu crítico para todas las propuestas, sobre todo para el vidrio que les hacen comer las empresas a través de los publicistas. Es como dice Bruno: el problema está en el receptor del mensaje y no en el emisor.
Anónimo, "La puta pituca" es algo ridículo, pero original.Por lo menos te gano en eso.

Maestruli dijo...

Casi me da el soponcio cuando leo que la gente hace FF. Pucha, dije, ¿ya es tan popular el fist fucking? ¡Y yo que sigo intentando y no puedo lograrlo!