miércoles, 29 de diciembre de 2010

Temporada de clase media pelotuda

Diciembre suele ser el mes de los grandes conflictos pero, sobre todo, de los grandes imbéciles. No hay mejor época para demostrar una vez más la falta de sentido común de un buen porcentaje de la población. Y si la película Twister nos enseñó que hay gente que espera a la temporada de tornados para estudiar ese fenómeno, sin dudas diciembre y enero es el momento propicio para observar el comportamiento de la "clase media pelotuda" (CMP), sector social que -en su forma más dañina- suele ser responsable de un buen caudal de votos para el candidato menos creíble y con más plata para pagar sus campañas.
Todo empieza con los primeros calores, cuando a nuestra CMP no se le ocurre mejor idea que pasar el verano en las plazas, bajo un sol abrasador. Hay 33 grados, no hay brisa marina, ni sombra, ni paz, pero las chicas se desesperan por hornearse en espacios públicos. El calor avanza y con la proximidad de las fiestas llega el punto más alto de la actividad de este grupo: la gente acude en tropel a comprar pirotecnia, es decir, un pasaporte a ampliar las posibilidades de tener un accidente, perder un ojo o quemarse las manos. Y todo para escuchar un "pum" tan fuerte que, de paso, te puede dejar una lesión en el oído. Pero no nos extendamos en este punto, que es sabido que la pirotecnia es de clase media baja y aún más abajo. Vayamos a los turrones, el alimento más calórico, menos indicado para una fiesta a 33 grados de temperatura y, sobre todas las cosas, más difícil de comer. ¿A cuánta gente realmente le gusta el turrón? Si les gusta tanto, ¿por qué no lo comen el resto del año? Ahí están las mesas repletas de una cosa dura y difícil de masticar, que la CMP compra porque es tradición, o algo así. Es curioso que esa misma clase media se involucre muy poco con otras tradiciones, como la fiesta de la Pachamama, por ejemplo (y no voy a hablar de Halloween, aunque me coma los codos de hueso duro como un turrón).
La lista de alimentos que aparecen el 24 de diciembre y desaparecen el 1 de enero sigue con el Pan dulce pero, sobre todas las cosas, con la Sidra y el Ananá Fizz. Excepto alguno de esos niños borrachos -que los hay en toda familia- ¿a quién más le gusta tomar esas porquerías? En esta época, a la CMP, que no se sienta a ninguna mesa sin una sidra Real.
De modo que una fiesta pensada para pasarla bien, reflexionar, estar en familia, se convierte en una oportunidad para incrementar las posibilidades de sufrir quemaduras por pirotecnia, perder un diente en el mastique del turrón y saborear la más horrible de las bebidas alcohólicas. Es lógico que a mucha de esta gente le deprima llegar a fin de año.
Pero este año la cosa fue peor: empezó cuando la CMP -cuyos apellidos son Katz, Rodriguez, Borghi (es decir, judíos, españoles, italianos)- salió a quejarse por la "inmigración descontrolada" o los "inmigrantes de baja calidad", ignorando (porque la ignorancia es su característica más visible, junto con el egoísmo) que ninguno de sus antepasados eran duques, condes ni princesas, sino "judíos de mierda", "gallegos brutos" o "italianos del sur"...
El malestar (re-bautizado "crispación") siguió con los cortes de luz. Buenos Aires vive una ola de calor histórica durante más de una semana, con temperaturas por encima de los 35 grados. Entonces, la CMP sale en manada a comprar el aire acondicionado que, además, debió haber comprado en septiembre, cuando era más barato y la instalación tardaba apenas unas pocas horas. Pero no. La CMP no tiene la capacidad de la previsión. Compra el aire acondicionado en diciembre, en plena ola de calor, y se queja porque tiene que esperar días hasta que el aire está instalado. Una vez que por fin consigue su equipo y está refrigerada en su casa, esta gente hace caso omiso de las recomendaciones de setear la temperatura en los 22 grados. Hace gala de su egoísmo y pone el aire a 15, cosa de cagarse bien de frío (después de haberse quejado del frío del invierno, por supuesto) y, de paso, sobrecargar las redes eléctricas. Conclusión: las redes colapsan, se corta la luz y la CMP se queda sin aire acondicionado. Será entonces el momento de demostrar compromiso social, rebeldía y espíritu combativo para cortar las calles en reclamo de la restitución de un derecho primordial para el ser humano: tener suministro eléctrico. Con gomas incendiadas, con cacerolas, vecinos y vecinas de los barrios de la Capital exigirán que se les devuelva la luz, apenas unas horas después de putear porque gente que apenas tiene para comer corta la 9 de Julio... Mucho antes pasaron recortes de presupuesto, privatizaciones de empresas nacionales, asesinato de manifestantes, colegios que se caen a pedazos, chicos desnutridos, medios que no respetan la ley y un larguísimo etcétera que la CMP miró por televisión durante todos estos años. Pero entonces se cortó la luz, y llegaron las hordas de vecinos llenos de furia.
La última gran participación de este simpático sector social se vio en estos días: largas filas de automovilistas desesperados por conseguir nafta. Hace casi una semana que los medios alertan que "podría faltar nafta". Entonces, la CMP que programó sus vacaciones para el 1 de enero -y al mismo destino turístico- sale desesperada a llenar sus tanques. El resultado es algo así como una profecía autocumplida. Si durante una semana la gente se agolpa en las estaciones de servicio para cargar nafta porque "podría faltar", es probable que a la larga falte. Es extraño que el faltante de nafta no se vea en ninguna de las estaciones de servicio donde las colas son de más de tres cuadras desde hace varios días. ¿Exactamente cuándo "podría faltar nafta"?
Hasta acá, lo que ya vivimos. Todavía falta un poco más: el 1ro de enero, esa misma gente crispada, harta de no tener luz, esperar 4 horas por un poco de nafta y de no tener billetes de 100 pesos (que también "podrían faltar", de modo que la gente se agolpe en los cajeros automáticos a sacar sus billetes y que, por fin, los billetes falten), va a salir toda junta a la Costa Atlántica. Es decir, va a tardar 12 horas para hacer un viaje que un día después podría hacer en 6, y que dos días más tarde podría hacer en 4. En sus esperadas vacaciones, a esta buena gente la espera una larga fila de autos, mucho calor, colas para ir al baño, colas para comprar medialunas en Atalaya (otra rara tradición del veraneante) y más colas para ir a comer en Mar del Plata, para encontrar un lugar en la playa, para tomar un helado y para volver cuando termine la quincena. No es raro que, después de vacaciones así, esta gente esté crispada.
La pregunta es, ¿cuál es el motivo por el cual esta gente es irreflexiva e ignorante pese a tener un buen nivel de educación, o egoísta y, al mismo tiempo, incapaz de salirse del molde social impuesto por la costumbre y los medios? ¿Por qué compran alfajores Havanna en Mar del Plata, cuando Havanna tiene sucursales en Buenos Aires? ¿Por qué les parece justo reclamar por la luz y se enojan cuando los chicos toman un colegio cuyas paredes se derrumban? ¿Por qué se quejan de que los gobiernos roban y se abren de piernas para ser penetrados por sus compañías de celular? Lo ignoro. Y en esa ignorancia se esconde el mayor de mis temores: pertenecer, también, a esa clase media. Ser parte de ella, aunque más no sea por momentos, cuando escribo en el blog, cuando voy al BAFICI, cuando como el chau fan con palitos, cuando formo parte de esa prima hermana de la CMP: la clase media cool, el paraíso del cinismo, la buena mala conciencia y el hedonismo en su fase más lisérgica.
Pero ése es otro capítulo. Ahora es tiempo de festejar que ellos, los otros, por fin abandonan la ciudad.

6 comentarios:

Matías Mosquera dijo...

Excelente reflexión, y mejor aún trabajo de campo, que muy bien redactado, hicieron de una lectura placentera.

vrigiroli dijo...

tímidamente digo: a mí me gusta la sidra. quizás sea el niño borracho que hay en toda familia.
muy bueno!

Cesar Pado dijo...

la clase media cool es la que critica sin aportar ideas, tipico de tu ideologia politica!
Buen año, y te confirmo mi orgullo por pertenecer a esa clase media que formaron inmigrantes laburadores, no usurpadores (como los que tanto defendes pero jamas vas a ofrecerte para ir a ayudar).
Y si tomo sidra, como turron, cargo nafta y uso el aire a 17º es cosa mia, porque a todo eso tengo derecho y porque de eso se trata vivir.

Juan dijo...

Siempre me sacan una sonrisa tus reflexiones sobre la CMP; me cuesta encontrar alguien que lo exponga mejor...

Un saludo

Anónimo dijo...

la sidra, el ananá fizz, tomar sol en espacio públicos. nada mas cache. totalmente grasa. el aire va en 17 o menos, para 24 me voy a un shopping (totalmente cache, salvo el patio, claro), Nafta, OFF COURSE! que querés que cargue gas oil? vos no tenías el auto a nafta? (tira más, mersaaaaaa). come on! cual es exactamente el problema que tenés? rencor? bronca? odio? NO SERÁ QUE MISTER KITE ESTÁ JUZGANDO Y ENCASILLANDO A UN GRUPO DE GENTE BAJO UN MISMO FUCKING PROTOTIPO, naaaahh..... persona sincera como el autor de este lugar no hay.---
más vale concheto que toma chandon o pomery y está orgulloso de eso, que hacerse el niño humilde y simplón cuando no podés sacarte el caballito de tu pectoral izquierdo. a quién querés engañar maqueira? todos putos. todos hipócritas por acá. seguro, SE GU RO, sos hijo de comerciante clase media mediocre que tenés algún tipo de mal gusto en la boca por que no tenés lo que esperabas! RELAJATEEEEE MAQUEIRA! invitame a tu casa y vemos en cuanto tenés el aire (si no tenés es porque no lo podés pagar, y ese, claramente, es un problema tuyo) cuanta nafta usas por dia para pasearte en busca de droga barata, o yendo a tipicos bolichongos de palermo que se hacen los new age y son el palacio de lo mersa.
Vos, tu maldita clase media que critica clase media y tu pensamiento simple y fácil complicado con palabras, dan PENA! más si la idea era demostrar reflexion.

Enzo Maqueira, dijo...

Anónimo, tenés razón en algunas cosas. Por lo menos, en las que pude entender en un texto tan espantosamente redactado. En otras (¿de verdad pensás que compro drogas baratas, que todavía voy a boliches, que estoy resentido porque mi condición de "clase media mediocre" no me alcanza para comprar un aire acondicionado?) estás muy lejos de acertar. En algunas acertaste a medis: soy hijo de comerciante, pero la palabra "mediocre" no tiene nada que ver con mi vínculo o pertenencia a esa categoría. Ser hijo de comerciante es mucho mejor que ser hijo de puta, sin dudas. Y si mi pensamiento es simple y fácil, no sé por qué te molesta tanto como para gastarte estos comentarios. Por otro lado, una advertencia: si el texto te pareció "complicado con palabras", nunca intentes leer a Juan Filloy, a Nietzsche o algunos de los tipos que de verdad saben pensar.