jueves, 19 de agosto de 2010

Veranito

Hay una cosa segura: en Buenos Aires, cuando el invierno empieza a aflojar y se terminen de barrer todas las hojas de los árboles, se desempañan los vidrios, las camperas quedan colgadas, los sobrecitos de Knorr se guardan en el fondo de la alacena y uno se anima a levantar la cabeza, lo primero que aparece es Buenos Aires otra vez.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y se empiezan a escuchar los pajaritos...
Mara Patagónica

MR BLOG. dijo...

Para bien o para mal, aunque siempre sea para bien, o para mal.

Un abrazo Maqueira, ¿Y el nuevo libro?, tanta espera y voy a terminar reeleyendo "Historias".