lunes, 19 de julio de 2010

En torno a la nena

Cuando supo que su mujer estaba embarazada, lo primero que pensó es que ya nunca iba a poder cumplir su fantasía. A partir de ese momento, las próximas conversaciones, los planes, cualquier proyecto e incluso los pequeños pero inexorables avances en la relación, iban a girar en torno a la nena. No había espacio para proponer una cosa semejante; ahora, su mujer iba a ser una madre y él sería un padre. Ninguno de los dos, en esos roles, se lo podían permitir. Iba a tener que contentarse con lo de siempre, con ella y él, la misma cama, siempre los mismos.
Se reprochó no haberlo hecho antes, cuando recién empezaban. Era probable que ella nunca aceptara. Pero, ¿qué pasaba si se lo hubiera confesado, si ella hubiera estado de acuerdo, si una noche cualquiera -una noche como ésa, por ejemplo, el velador quieto en la oscuridad, las gotas de lluvia contra la ventana- ella le decía que estaba de acuerdo?
Ahora era tarde. La nena venía en camino y lo único que le importaba a su mujer era acariciarse la panza y usar esos enteritos. Y, cuando no se le humecían los ojos por cualquier cosa, aparecía con unos escarpines de lana rosa. Lo mismo pasaba con las amigas; todas hablaban de la nena, de sus nenes o de los nenes de otras amigas. Las que hubieran servido, se habían aburrido y nunca la visitaban. Ahora todo era suavecito y tenía olor a colonia. También él era otro: ¿cuánto salían los pañales? ¿cuántos pañales iba a gastar? ¿Cómo podía pensar en fantasías con todos esos gastos?
Mientras pensaba escuchó a su mujer:
-¿Estás despierto?
-¿Qué pasa?
Ella lo atrajo hacia sí. Abrió las piernas.
-Despacio -dijo.
-¿Por?
-Por las dudas.
Estuvo a punto de preguntarle, pero se contuvo. En cambio, se subió encima de su mujer y la penetró. Se esforzó en llegar más lejos que otras veces, pero lo hizo con cuidado como si, detrás de la primera porción de carne, algo que pudiera romperse también lo estuviera esperando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Así es!!!!Pero era varón.Saludos
Espermatozoide saltarín