martes, 11 de mayo de 2010

Otra conducta

El tipo usa polera, peinado al costado, bigotitos bajo la nariz. Anda por la sala con el gesto serio, un vaso de agua para la doña que llora. Cada tanto le dice algo al oído de la ayudante. Cada tanto, también, entra en la otra sala con un rociador. Se siente el sonido del agua que sale. Olor a flores mojadas.
Ofrece café, un té. Camina sin hacer ruido. Acerca una silla cuando la señora gorda vuelve de mirarla un ratito. También él se queda de pie, una vez más, los ojos fijos en la mortaja.
Cuando entiende que todo está en orden (el tío frente al cajón, mamá tomando café, los nietos apretujados en una silla, la doña sonándose la nariz), sale a tomar un poco de aire.
-Estoy muerto -suspira, y se pasa el dorso de la mano por la frente.

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