jueves, 20 de mayo de 2010

Diario de viaje/ París

En este país, los teclados tienen las letras dispuestas de tal modo, que escribir cualquier oración implica un tiempo tan prolongado (y una comunicación dedo-mente tan compleja) que uno no llega a decir nada sin que el tiempo se acabe.
Pero París igual era una fiesta.

1 comentario:

stamp dijo...

muchas veces es más importante la relación dedo-teclado, que la relación dedo-mente. pero no sé si este será el caso. bien recibidas son las señales de humo.
el avión no se cayó.