lunes, 26 de abril de 2010

lunes, 3:20 am

Cuando se quiso dar cuenta, era otra vez otoño y la sonrisa se le había desvanecido en el aire como un chasquido en la oscuridad.
Se preguntó cuánto durarían el frío, los abrigos, los atardeceres con bruma; qué tan lejos quedaba la otra parte de sí mismo; hacia dónde estaría mirando durante los próximos meses.
El tipo se levantó en la madrugada para expresar su pena por algunos muertos recientes: Fernando Peña, Henri, el tiempo. Y, como no quería cansar a nadie con panegíricos, se dedicó a escribir algo triste.
"Cuando se quiso dar cuenta -comenzó- era otra vez otoño y la sonrisa se le había desvanecido en el aire".

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué bueno!¡qué hermoso!¡qué verdad!
Mara Patagónica

Maestruli dijo...

Simple y bello don Enzo. Y nostálgico, fiel reflejo de sí mismo el texto, de estos días de otoño. Amo el otoño, trae a la mente estas reflexiones.

Anónimo dijo...

El viento no se calla de golpe...Sos vos el que te dormís.
Mara Patagónica

Facundo Baez Rodriguez dijo...

....nada mas puro y sano que lo autorreferencial, lo que sale de adentro....muy bueno
PD: en Facebook ahora soy "Martin Grohl" por cuestiones que no van al caso
Saludos y suerte con los gastronómicos