sábado, 5 de diciembre de 2009

nocturnario porteño/ una presentación

Durante diez años dediqué parte de mi vida a conocer la noche. Partía de una premisa que entonces no conocía, pero que -con el tiempo- apareció para teñir de cierto prestigio la tarea que me disponía a emprender. La frase pertenece a William Blake y fue uno de los motores de la vida de Jim Morrison: "El camino de los excesos lleva al templo de la sabiduría".
Cuando todo esto empezó (puedo contarlo ahora, que lleva tiempo como etapa cumplida), desconocía la frase, pero no el concepto. De algún modo, intuía que así debía ser.
Lo que sigue a partir de ahora, en un porcentaje mayoritario de este blog, es una brevísima relación de la destrucción del ego; una suerte de "camino del héroe" o road movie literaria. El personaje se llamará Pituco, que es el apodo que otro escritor utilizó para un personaje que lleva mi nombre. Al fin y al cabo, la noche también oscila entre la ficción y la realidad.
Destruir el ego no es tarea sencilla; podemos asegurar que nuestro protagonista no logró jamás ese objetivo. Sin embargo, convertirse en personaje literario para sí mismo es también una forma de erradicar el "yo". Por lo menos, se trata de dividirlo ("desdoblamiento", dirían algunos cronopios). Y es claro que cualquier escisión del "yo" implica necesariamente la pérdida de algunas de sus características. También, por qué no, la multiplicación de otras.
A partir de ahora, entonces, bajo la etiqueta "Nocturnario porteño" (por algún motivo el título me suena, en proporciones indescifrables, a Lovecraft, Chopin y Piazzolla), será el Pituco quien se encargue de los relatos. De él - y no de mí - partirán las crónicas de un viaje de diez años a través de lugares, personas y acontecimientos de oscura luz que existen después de la una de la madrugada, en Buenos Aires, cuando el Pituco desconocía el temor.
Será así hasta que él lo desee.
Me reservo el derecho a postear las greguerías/pensamientos/pelotudeces de siempre, cada tanto, si así lo deseo también.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Espero conocer la noche por tus escritos.
Ah!¿ Las palomas son la clase media?¿y los gorriones qué son?
Mara Patagónica

Maestruli dijo...

Mirá vos. Yo tampoco conocía esa frase de William Blake. Yo hace relativamente poco que comencé a recorrer ese camino de los excesos, y sí, creo haber adquirido bastante sabiduría. Y al igual que vos, creo que va siendo una etapa ya recorrida. Aunque yo fui siempre menos noctámbulo.