lunes, 16 de noviembre de 2009

Sonrisas

La cajera peruana soporta con estoicismo un ritmo frenético de música electrónica con samplers de voces en mandarín. Debe ser la más rápida de todas las músicas electrónicas, con cornetas chillonas que dibujan una melodía siempre al palo. Uno entra al supermercado Sonrisas y le dan ganas de saltar, de correr entre las góndolas con la canasta en un brazo, metiendo trompadas a las cajas de arroz. Mientras ella pasa los productos por el lector -pip- abre las bolsas, abre la caja, te da el vuelto y te dice "chau", un chino joven de camisa negra y pantalón ajustado se ríe, sentado en una silla junto a su esposa.
Una vez le pregunté a la cajera cómo se llamaba esa música. Me miró raro y me dijo que no tenía ni idea, que "viene de la radio" (y señaló la pantalla dividida en ocho cuadros; en cada uno, una imagen del supermercado a puro pixel). Después pasó la manteca, el pan Bimbo -pip- las botellas de agua mineral. Atrás, pura risa, el chino y su mujer.
Algunas veces la música es tan fuerte que las señoras del barrio fruncen la boca ni bien plantan el primer pie. La cajera no les hace caso; saluda amable, pasa el producto, les devuelve el cambio hasta con las monedas de cinco centavos. Si alguna paga con tarjeta, lo llama al chino por su nombre y el tipo suelta a la esposa, se pone de pie, camina atrás de un mostrador. Después se vuelve a sentar, palabras a su mujer.
Ayer el supermercado Sonrisas estaba en silencio. El chino, sentado en la caja, los ojos chiquitos, casi cerrados. Su esposa no estaba; tampoco la peruana. La pantalla mostraba las ocho cámaras vigilando el local. Anduve despacio, caminando entre las góndolas, tomándome un tiempo eterno antes de elegir si llevaba el tomate en perita, en cubos, o la lata que incluye los dos. Entonces escuché un ritmo, dos voces, un bajo de bachata latina. El chino, en silencio, miraba la pantalla. Con un movimiento exagerado, apoyé la lata sobre la cinta. La agarró con una mano, la mirada perdida; por lo bajo murmuraba la canción: qué tontos, qué locos, somos tú y yo -pip-estando con otros y amándonos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy linda historia¡ésta vez internacional!
Mara Patagónica