lunes, 21 de septiembre de 2009

Papa frita

Cuando era chico y me invitaban a un cumpleaños, lo primero que pensaba era en el invento. Apenas llegaba me ponía a estudiar el salón. En un rincón conversaban las madres; en otro, el padre y algún amigo con bigotes; la piñata colgada del techo; diez chicos corriendo una pelota; una nena de vestido a flores, con vergüenza, atrás de mamá. Yo caminaba despacio, con las manos en los bolsillos del pantalón pinzado. La mesa -larga, mantel de colores, botellas gordas de coca cola y crush- llena de platos de chizitos, palitos y papas fritas. Los sandwichs, encimados en lonjas de espuma blanca.
Al principio trataba de escuchar al payaso, o de seguir el trazo que hacían los globos del mago en el aire. Si todos iban al patio corría un poco, trataba de patear la pelota. Cuando alguno hacía un gol y nadie me estaba mirando, aprovechaba para escaparme. Iba despacio, mirando para todos lados, haciendo equilibrio entre las piernas de los grandes. Asomaba la nariz por encima de la mesa y estiraba una mano para agarrar el sandwich, otra mano para las papas fritas. Abría el sandwich y le metía las papas adentro. Hacía un bollo con todo eso, un conejito de pan blanco que me comía escondido entre los pliegues del mantel.
Después volvía al cumpleaños; las manos llenas de sal, migas de sandwich en la remera. Los demás chicos seguían pateando. A mí, en cambio, me daba pena no estar en casa.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí me pasaba lo mismo(y aún me pasa)con la diferencia que no comía papas fritas con pan¡Ajj!
Mara Patagónica

protohumano dijo...

yo, lamentablemente, no tengo recuerdos de cumpleaños así... sí tal vez, de comuniones... pero bueh... Me parece muy lindo el relato. Me hacés acordar a Capote, con sus anecdotas que te confunden al principio pensando que tratan del autor "real" y que seguramente no tienen nada que ver o están disfrazadas...
Gracias Enzo, por estas grandes dudas de la literatura que vos revivis.

Anónimo dijo...

¡Qué lindo relato!Sentí todo el cumpleños y ví a ese nene mirando la mesa llena de papas fritas y aburriéndose enormemente.

Anónimo dijo...

Querido Enzo:
Mi madre nunca logró ponerme un vestido floreado para ir a un cumpleaños...
Es un placer volver a leerte.

Saludos

Carolina Alvarez

Soy peregrinaperla dijo...

Linda postal. Aunque sé que los grandes escritores detestan cuando escuchan a sus alumnos decir "tengo una imagen" en lugar de "tengo una historia", debo decir que tu relato me transportó a la infancia pero también a mi presente. A todas las fiestas que voy últimamente me siento un poco así.
Cariños,
Perla.