martes, 14 de julio de 2009

Jaque

El director de la Filarmónica de la BBC, de 85 años, y su esposa bailarina, de 74, viajaron a Suiza para morir juntos en una clínica especializada en suicidios asistidos. Habían tenido hijos, premios, prestigio y éxito. Cada uno en lo suyo, fueron autores de sus vidas. El tiempo les robó la pluma: la mujer tenía cáncer; él estaba ciego y sordo. Pero no se dejaron amedrentar. Aunque no lograron un final feliz, escribieron el suyo propio. Esta batalla la perdió la muerte. Porque el nudo en la garganta, en estos casos, lo debe tener ella también.

2 comentarios:

Fran34 dijo...

Excelente...

protohumano dijo...

ESO ES LIBERTAD, CARAJO!!! LOS ADMIRO PROFUNDAMENTE... DE VERDAD, Y NO ES QUE SEA PRO SUICIDIO, ES SOLO QUE RESPETO A LA GENTE QUE TOMA LAS COSAS POR SU CUENTA Y DA LECCIÓN DE LO QUE ES VIVIR... Y MORIR EN ESTE CASO.