miércoles, 17 de junio de 2009

Los sábados sin Milagros

Peña siempre me gustó, mucho más como genial compositor de voces y diálogos que como el opinador algo fascista y anti oficialista de los últimos tiempos. En realidad, me gustó sólo como el compositor de voces y diálogos. Me divertían sus personajes más populares (no por aceptación masiva, sino por representación de tipos sociales) como Mario Zavino y Roberto Flores. En cambio, nunca me gustaron La Mega, ni Palito, ni tampoco Revoira Lynch. Nunca lo fui a ver al teatro, aunque siempre tuve ganas de hacerlo. Si no fuera porque alguna vez lo entrevisté para una revista que nunca salió, la noticia de su muerte hubiera sido todavía más difícil de digerir. No me hubiera perdonado la posibilidad de conocer de cerca a un tipo que estaba tan lejos del resto del mundo.
Pero no es el Peña escandaloso el que más me interesó, ni el provocador, ni el agresivo. Tampoco el Peña plácido con el cual desayuné en la vereda de un bar de San Isidro, en una mañana de invierno hace dos años atrás. El Peña que nunca dejó de sorprenderme es el que todos los sábados hacía nacer a Milagros López en su programa "La vereda tropical", por Radio Nacional. Era una viejita suave que pasaba boleros y contaba anécdotas de su vida. Y eran tan tierno todo que uno dejaba de lado el hecho de que una cubana en Buenos Aires tenía que ser, necesariamente, opositora al gobierno cubano. Este sábado fue la última vez que escuché el programa. Hacía tiempo que me había olvidado que existía. Fue otro acto estúpido de mi parte, teniendo en cuenta que durante largos, tristes sábados, Milagros López me había acompañado desde su programa, años tras año. Este sábado, está dicho, la volví a escuchar después de largo tiempo. Y fue una alegría inmensa.
La muerte de Fernando Peña es pérdida gigante para un mundo chato donde su agresividad y su talento sobresalían por encima de tanta mediocridad. Se lo va a extrañar, por supuesto. Se extrañarán sus ideas claras, su desparpajo, sus estrafalarios atuendos y el modo crudo de analizar la realidad.
Pero la muerte de Milagros López es otra cosa. Es perder la inocencia una vez más. Otra vez más. La muerte de Milagritos es un dolor enorme. Uno demasiado grande para no tener ganas de volver el tiempo atrás, encender la radio un sábado, escucharle la voz y sentir que existe en el mundo una viejita buena, de voz cansada, capaz de sacarle a uno de adentro la pena de la nostalgia.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No me importaba Fernando Peña.A veces despertaba mi curiosidad un momento,nada más.
Pero ahora que leí"Los sábados sin Milagros"me arrepiento de no haberle prestado más atención.
¡Muy linda tu despedida!
Mara Patagónica

Fernando dijo...

Es muy cierto, escuche a Fernando Peña con Lalo por el año 2000 y Milagros era especial, la segui por radio del plata y luego la perdi de vista, cosa que no voy a perdonarme. Milagros era algo unico, los sabados nos sentabamos con mi madre a escuchar el programa y ahora que no esta uno se pone triste pero son cosas que pasan. Muchos saludos a los que tuvimos la suerte de disfrutarla.

Anónimo dijo...

Por que algunos solo se acuerdan de las personas cuando ya no estan en este mundo? Por que no lo elogiaron tanto cuando estaba aun con vida entre nosotros?
Lo que ocurre que empezamos a valorar lo que tenemos, cuando ya no lo tenemos mas!.....
L.F.

protohumano dijo...

L.F. no creo que sea tan así en este caso. Yo admiraba a Fernando Peña, todavía lo admiro. Lo seguí bastante, fui al teatro y todo en dos oportunidades. Si me preguntaban quienes me gustaban como artistas y actores actuales, él era uno de los primeros. Lo que sucede es que el tiempo pasa y la muerte llega. Uno trata de hacer lo que humanamente puede para disfrutar a los artistas que le gustan. La vida continua hasta que no continua más. Y cuando ya no continúa, es entonces cuando uno se percata de que algún día va a llegar y piensa que hubiera podido hacer algo más... pero tal vez no es así.Nunca vamos a poder disfrutal a los artistas todo lo que uno quisiera. La vida es así. yo lo voy a extrañar a don fernando, pero no creo haber podido hacer más para valorarlo. Lo que no fue, no fue... y listo. El se encargó de dejar un legado en la cultura, ahora es el momento de verlo y valorarlo. Ahora que sabemos que no se repetirá.
Gracias Peña, gracias a todos tus criaturas.

Anónimo dijo...

hola! alguien sabe donde o como conseguir los audios del programa? yo quiero escucharlos hace mucho y no los encuentro. muchas gracias!