jueves, 12 de marzo de 2009

Jaque mate

Lo que tenía de bueno este tipo es que todas las noches, antes de acostarse, ponía el reloj despertador un minuto después que el día anterior. Así, cada vez que el despertador sonaba por la mañana, se felicitaba a sí mismo por no haberse dejado vencer por la rutina de un despertar estanco en una misma hora, ni por la holgazanería del despierte según las leyes del sueño, el agotamiento y el azar.
El tipo se sentía satisfecho de haber logrado derrotar a dos de los enemigos que más deprimen a las personas como él, que siempre andan queriendo presentar batallas inútiles.
Pero un día descubrió que su sistema implicaba también una rutina (poner en hora el despertador antes de acostarse) y una holgazanería (elegir siempre un minuto más, con el objetivo de quedarse otro rato en la cama).
Desde entonces, el tipo no ha vuelto a dormir.

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