miércoles, 18 de marzo de 2009

El sentido de la vida

Dos personas, una de cada lado, sostienen en el aire una esfera. Al cabo de un tiempo, una de las personas es arrastrada hacia atrás. Inmediatamente es reemplazada por otra persona que lleva a cabo la misma tarea. La esfera se mantiene sostenida en el aire, no importa por quién. Es ése el objetivo. Cuando caiga, recién entonces la vida humana dejará de tener un propósito. Mientras tanto, el sentido de nuestra existencia individual no es otro que perpetuar la cadena de seres capaces de sostener, cada uno a su tiempo, la esfera. Es por completo intrascendente cumplir dicha función a nivel individual. Sin embargo, ese acto, carente de todo egoísmo y autorrealización, encierra lo único real.
Es probable que la esfera cumpla a su vez una función igualmente insignificante que ignoramos. Pero el dolor de su desaparición (tanto como el goce de su existencia) es por completo ajeno a nuestro entendimiento. Sólo podemos preocuparnos por perseverar en esa función que - paradójicamente - nos obstinamos en olvidar.
En ese olvido reside el origen de todo vacío.

4 comentarios:

Maestruli dijo...

Muy bien escrito y una reflexión más que interesante.

Justamente, había empezado a escribir un comentario, y de tan largo que se estaba volviendo, finalmente lo transformé en un post de mi blog.

¡Muchas gracias por la inspiración Enzo!

Enzo Maqueira dijo...

¿Inspiración? Eso me suena a Jorge Bucay... aunque en tu caso serías más un Bryce Etchenique.
Abrazo.

Maestruli dijo...

juas! No sé quién es Bryce Etchenique, aunque cualquier cosa es mejor que sonar a Bucay.

Claudia dijo...

me deprimiste....