viernes, 30 de enero de 2009

Papeles de recienvenido

Algunas reflexiones sobre las vacaciones en una ciudad del sur:

1) La clase media de ciertos lugares del interior (sospecho que de su mayoría) tiene la misma ideología que el promedio de los taxistas porteños. Las vacaciones se tragan como un plato de fascismo a la criolla.

2) Además de los teatros, la computadora, los restaurantes, las películas raras, los museos y los cartoneros, lo que más se extraña de Buenos Aires es el olor a progre.

3) La fantasía de abandonarlo todo e "irse al carajo", suele chocar con la certeza de lo aburrido y chato que suele ser dicho "carajo".

4) En ciertas ciudades del interior, las personas comienzan sus vidas siendo un bebé y la terminan una vez que tienen su propio bebé en brazos. Se desconoce si existe "algo" más allá de la familia. Es probable, sin embargo, que experiencias subterráneas e ilícitas satisfagan las pulsiones de seres cuyo único anhelo parece ser (en orden de aparición):

- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Tener hijos.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Casarse antes de que se note la panza.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Comprarse una casa.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Comprarse un auto.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Agrandar la casa.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Cambiar el auto por una 4x4.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay como irse un poco al "carajo" sin abandonarlo todo, y reflexionar acerca de la "chatura"de la vida de mucha gente.Altas reflexiones!!!!!

Dick dijo...

Lo que escribís suena a tipico porteñito que cree saberlo todo y no sabe nada, porque aún se encuentra bajo el ala de su madre ¿quizás? y no conoce cuanto más calidad de vida tiene uno "del interior".

Enzo Maqueira dijo...

Hace rato que dejé de pensar que lo sabía todo, querido Dick. Me extraña que me subestimes tanto.
Hace rato, también, que sé que no sé nada (y no quiero sonar a Confucio).
La calidad de vida del interior se puede medir en términos de tranquilidad, o de "multiplicidad". Lo primero, sin dudas, existe y no tiene comparación con nuestra Buenos Aires llena de bocinazos. Lo segundo es lo que me preocupa a mí y en parte a mi madre, cuya ala me cubrirá hasta que la tierra nos cubra a todos, porque del lugar de donde venimos no viene nadie, excepto nosotros solos. La calidad de vida es suficiente para algunos, pero no para todos. Y mucho menos para algunos "porteñitos" como yo, que conocemos perfectamente algunas ciudades del sur, porque de algún modo ahí nacimos, siendo "nacer" el verbo de la construcción de la personalidad.

MR BLOG. dijo...

Maqueira, te faltò eso de criticar a los "Porteñitos".

El gran pecado del Porteño es haber visto vacas solo en el zoo Porteño, deberìamos ir presos todos, inclusive siendo que el gran mèrito de la caìda de la 125 es nuestro y de nadie màs, inclusive sobre los hijos de productores, que segùn D`angeli "eran los de los cacerolazos", vaya, ¿que son conejos?.

Por otro lado, algunos habitantes de el inetrior me recuerdan a algunos amigos Europeos, que hablan pestes de los Sudacas sin entender que es al fin y al cabo como insultar a la familia, pues, la mayorìa tenemos su sangre, lo mismo pasa con los del interior, la mayorìa somos hijos o nietos de gente de el interior, osea SE INSULTAN A ELLOS MISMOS, UN DESPROPÒSITO.

Por otro lado, el Porteño, contra todos los pronòsticos, AMA EL INTERIOR DE LA ARGENTINA, es extraño este odio singular que nos tienen algunos.

Un abrazo Maqueira, y que bueno que no te suicidaste, un abrazo.

Gurú Vlaty dijo...

A mí lo que no me gusta del interior es la cáscara que lo cubre del exterior.
Lo que me gusta del interior, es que se come mucha papa. Y en algunos lugares hay cucumelo :)

Gus Nielsen dijo...

Gurú: no elvides de la ayahuasca, en Catamarca y Jujuy. Es tan o más importante que el cucu.

Alacran Sonriente dijo...

50% de acuerdo con tus conclusiones. La triste estupidez de pensar que se van a bancar la vida en el interior, que van a ser más bohemios que lo que son en la capital, que van a ser mejores personas en ese idílico pueblo provinciano, habla de lo poco que conocen el interior del pais y su propio interior. Es cierto que en los pueblos la vida es mas tranqui, las cosas son mas baratas (pero los sueldos son una mierda), esta bueno para criar hijos, cenar con amigos y, en mi caso, beber buen vino y champan. Es horrible ver la chatura con la que se encara la vida, desesperante la obsecuencia a la iglesia y los prejuicios, que se manejan de manera impune y primitiva.
Sólo se brilla por lo que se tiene, como en Buenos Aires (que casualidad!).
Hay una alta tasa de endogamia también, eso implica que funcione como una orgía pero en serie. Todos con todos, pero no a la misma vez.
Miserias hay en todos lados... y cosa bellas también. Lo importante que si querés moverte, surfear en las diferentes mareas, lo puedas hacer sin problemas.

Anónimo dijo...

también puede ser así...
En ciertas capitales, las personas comienzan sus vidas siendo un bebé y la terminan una vez que tienen su propio bebé en brazos. Se desconoce si existe "algo" más allá de la familia. Es probable, sin embargo, que experiencias subterráneas e ilícitas satisfagan las pulsiones de seres cuyo único anhelo parece ser (en orden de aparición):

- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Tener hijos.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Casarse antes de que se note la panza.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Comprarse una casa.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Comprarse un auto.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Agrandar la casa.
- Criticar a negros, gitanos y otras minorías.
- Cambiar el auto por una 4x4.


con la salvedad que la 4x4 la van a usar para ir al shopping y no al campo....