jueves, 18 de diciembre de 2008

Todo tiene una moraleja

Una cucaracha puede sobrevivir a una ducha de Raid, a una hecatombe nuclear, a la extinción de los dinosaurios y al meteorito que alguna vez tendrá que caer sobre el planeta Tierra. Pero una cucaracha no puede sobrevivir a quedar tirada sobre su propia espalda. Una vez que el azar o la malicia de algún vecino la ha puesto patas para arriba, le tocará en suerte la más indigna de las defunciones.
Mientras intenta doscientas millones de veces mover las mismas seis patitas para un lado y para el otro, la cucaracha podrá deslizarse sobre su espalda y patinar de cara el cielo (¿la encandilarán los brillos de la vida a una cosa acostumbrada a mirar baldosas?); podrá darse cuerda en nado estilo plancha sobre el parquet. Y quizás hasta logre sobrevivir de espaldas - con alegre resignación - los novedosos días en que anduvo invertida.
Pero sin un vecino o un azar que le devuelva la horizontalidad usual (en orden de atracción gravitatoria: patitas, cuerpo, alas color caramelo) la cucaracha no será capaz de darse vuelta, sondear el aire con las antenas y volver a andar.

3 comentarios:

protohumano dijo...

De esa posición boca arriba, el único que supo levantarse dignamente para morir indignamente es el patético de Kafka... si las cucarachas aprendieran a leer, deberian empezar sus lecturas con La Metamorfosis... cómo carajo hizo Samsa para levantarse de la cama luego que se descubrió cucaracha?... también sería una información muy valiosa para las tortugas, que al parecer también mueren en esta posición... (y no "con la cabeza adentro" como reza el burdo chiste sobre las muertes terribles y sexuales)

Enzo Maqueira dijo...

Excelente, protohumano. Solamente a ud. se le puede ocurrir hacer referencia a Gregory Samsa. Nunca había pensado en eso... ¿¿¿¿¿cómo hizo para levantarse?????

Maestruli dijo...

La muerte natural de una cucaracha es un misterio. Cuando están patas arriba, creo que es porque ya perdieron el hálito. Por más que las des vuelta, ya están kaput.