jueves, 4 de diciembre de 2008

Brillante sobre el mic

Un pibe - que no soy yo - acaba de leer el discurso de despedida de su colegio secundario, el mismo al que fui alguna vez.
Es el último día de su quinto año y el pibe agradece.
Los compañeros lo aplauden y gritan, y el pibe sonríe.
Entró después de la bandera y después de que todos cantaran el himno. Y cuando entró le pusieron un tema de Queen. Seguramente el pibe miró a su novia sentada en el fondo.
Agradeció otra vez cuando acabó de leer su discurso. Y recibió el saludo de la rectora, que siempre llora un poquito y otro poquito se esfuerza.
El pibe - que no soy yo - caminó a su asiento y los compañeros le dieron la mano. Desde el otro extremo del patio, mamá, papá y su hermana lo aplaudieron con una mirada.
Después escuchó la voz de Fito Páez. Una compañera abrazó a su mejor amigo.
Y el mismo aire fresco de ocaso en diciembre, trece años después, le hizo cosquillas en la nuca.

No hay con qué darle; hay que reconocer que las escuelas son la mejor fábrica de nostalgia.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué hermoso Enzo!Me dio escalofríos.Esa mamá soy YO !
Te quiero mucho.

Diego Dipierro dijo...

O sea...que vos sos mi hijo Enzo??? (esto de no cursar a la tarde me hace pasar por novelas berretas cuando hago zapping)
saludos,

Anónimo dijo...

El arte de hacer llorar en 17 líneas... (aunque empecé cuando iba por la cuarta)

Maestruli dijo...

Si hubo un tema de Queen de fondo, no podés negar que eras vos. O una versión tuya 13 años más joven, si es que sólo existimos en el presente.

Pandita dijo...

Cómo se extraña el secundario...

protohumano dijo...

perdonen mi falta de sentimiento... pero si vuelvo a escuchar "brillante sobre el mic" vomito hasta los riñones...
Igual, enzo, tenes un don para la melancolía... aveces exasperante, pero es un don... y de alguna manera lo envidio.

Enzo Maqueira dijo...

Protohumano, mi (exasperante) don para la melancolía se llama "cursilería". ¡Quévachaché!
Diego Dipierro, no creo que haya posibilidad de ser tu hijo. Quizás, sí, tú seas hijo mío. Y quizás tengas un hermano bastardo al que nunca le revelaré su secreto (por lo menos, no hasta el último capítulo).
Maestruli, no se me complique con la metafísica. Yo sé que a usted esas cosas lo entretienen, pero seamos realistas y pidamos lo posible...
Pandita, no te extingas nunca.
Gracias, Anónimos, por haber estado ahí.

outsider dijo...

A mí me hace llorar el himno nacional en los actos de la escuela primaria de mi hijo.

La secundaria no me da nostalgia. No hasta que mi hijo la empiece, supongo...

Anónimo dijo...

Cómo me gustó "ese aire de ocaso..."
¡Qué linda frase!
Siento ese aire al llegar el otoño y,naturalmente,me produce melancolía con un poco de angustia.
¿Será porque luego viene el invierno?
Mara Patagónica

esa_mujer dijo...

Es muy bella tu "cursilería", me encantó!
(Si hubiese sido piba en vez de pibe, seguro era yo...)