martes, 7 de octubre de 2008

Juan Pinocho entra en pánico

Como cada lunes, Juan Pinocho se despierta renovado: salta de la cama, respira profundo, abre la ventana y un cielo celeste se le mete por la nariz y le recorre las venas del cuerpo. Todavía desnudo, prepara la pava, calienta el agua, agrega la yerba en el mate. Un andante de Vivaldi le inunda las habitaciones. Juan Pinocho sonríe, quiere correr siguiendo a los violines. Un rayo de sol tibio le pega en una mano y Juan Pinocho se queda un rato largo mirando el polvito que vuela sobre su palma. Escucha la pava.
Se toma dos mates, Juan Pinocho. Silbando "La primavera", se sienta frente a la computadora para escribir. Abre la ventana junto a su confortable sillón de gerente. Otra vez aspira el cielo, esta vez con dos nubes con cara de payaso.
Antes de empezar a escribir (una historia de cachorritos, dos labradores que se enamoran), tipea http://www.clarin.com/.
"Pánico en los mercados por otro lunes negro", lee Juan Pinocho. Entonces cierra la ventana, apaga el monitor. Hoy no podrá escribir porque tiembla de miedo.

3 comentarios:

Maestruli dijo...

Excelente este mini-texto! Está muy bueno así como está, o podría hasta ser la introducción de una gran novela épica dostoievskiana, "La saga de Juan Pinocho".

MR BLOG. dijo...

Me gustó mucho (hasta me sentí felíz de tener que ir a buscar la silla del comedor para poder escribir en mi compu de 300 de memoria).

protohumano dijo...

JUA JUA
JUA JUA