jueves, 26 de junio de 2008

Juan Pinocho maneja

Todas las tardes, para volver a su casa, Juan Pinocho se sube a la furgoneta, se cruza el cinturón de seguridad y con el volante va sorteando los autos que quieren pasar primero. Acaba de salir de trabajar, así que está cansado y ansioso por encontrarse con su rica cena de zapallitos con vascolet.
Pimba para un lado, pimba para el otro; Juan Pinocho apura el motor, hace zig zag para no atropellar a un hombre con siete labradores. Viaja contento, Juan Pinocho, mientras escucha un vals.
Entonces se encuentra con una calle que está cortada; tiene que retroceder dos cuadras y emprender el regreso por otro camino. Pero también la nueva calle está cortada, así que Juan Pinocho retrocede otras dos cuadras más. Cuando se quiere dar cuenta, otra vez se encuentra en una calle cortada. Retrocede otras dos cuadras. Todas las calles que Juan Pinocho encara con su furgoneta, están cerradas al tránsito por trabajos de pavimento.

¡La pucha! - dice Juan Pinocho y descubre que ha vuelto al trabajo. Al otro día dirá que se quedó toda la noche terminando sus labores.

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