miércoles, 5 de marzo de 2008

Hacer el asado

Que el parrillero es el taura de un asado, qué duda cabe. No hay otra actividad culinaria que muestre al hombre más viril que cuando se lo ve plantado frente a la parrilla, pinchando la carne para acomodarla sobre las brasas. Los carbones blancos y el murmullo del fuego. El hueso de centro negro. Cortar un pedazo a cuchillo limpio y dejarlo con gesto adusto sobre una tabla. Y después llevar la carne a la mesa, a cogerse a los comensales como un macho en su harén de perras en celo de hambre.

2 comentarios:

Ka dijo...

muy bueno el blog

Memo dijo...

Aquel que va buscando moneditas , va haciendo historia para aquellos que van buncando moneditas para hacer su propia historia ....