martes, 4 de diciembre de 2007

Creativos

Son jóvenes, pero no tienen ideales.
No estudian, puesto que confían en su genialidad,
(y la ostentan con el gesto despreocupado, soberbio, la ropa a medio poner).

Se repiten, se copian, se estancan.
Aburren.

No tienen los huevos para ser artistas.
Ni para plantarse ante la cara de sus dueños.
Son cagones por naturaleza. Como buenos vasallos.

Construyen los mitos que el arte destruye.
Vacían las mentes que no han sido advertidas.

Son los mercenarios del sistema.
Y ni siquiera participan de su festín de ganancias.

Tienen ideas, pero las venden por nada.
Dedican su vida a pensar,
y así le quitan el pensamiento a quienes los rodean.

Están al servicio del estereotipo,
alimentan al monstruo con sus comerciales llenos de la misma basura.
No permiten que nada se salga de lo normal, de la norma, de la regla.
Son los grandes censores de todo cambio.

Gracias a los creativos, vivimos en un mundo cada día un poco peor.
Y cada día somos más imbéciles.
Y nos parecemos un poquito más a ellos,

creativos del orto, caníbales del pensamiento.

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